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(08 de junio 2012)

El pasado Lunes una de las veteranas de Perros Sin Fronteras voló hasta su nuevo hogar en Holanda, Lupita...
En el viaje la acompañó Keiko al que esperaba una nueva familia de acogida. Como Lupita es muy nerviosa, su madre (yo) y su "abuela" (mi madre) de acogida de Gran Canaria decidimos hacer de madrinas de vuelo para los dos perritos.
Durante el vuelo tanto Lupita como Keiko se portaron estupendamente, protestaron un poco cuando les metimos en los transportines pero enseguida se acomodaron al espacio y se quedaron dormiditos. Como íbamos a Amsterdam por Madrid una vez allí los sacamos fuera para que pudieran pasear, hacer sus necesidades y beber un poquito de agua. En Madrid los dos perritos nos volvieron a sorprender por su saber estar y se ganaron la simpatía de todos los viajeros que con ellos se cruzaron por la terminal. Cuando llegó la hora de meterles en los bolsos, Lupita protestó un poquito más que la primera vez, pero desde que el avión despegó se relajó y no se movió hasta que aterrizamos en Amsterdam. Keiko en cambio se quedó muy tranquilito.
Tras ocho meses viviendo en casa, la separación de Lupita iba a ser muy dura y ya en el avión ya me empezó a entrar la penita. Cuando llegamos nos esperaba la nueva familia de Lupita, hubo un flechazo instantáneo entre la pequeña y su nueva mamá que muy emocionada la cogió en brazos. Todos los miembros de su nueva familia estaban muy contentos con su llegada y Lupita por supuesto se dejó querer. Keiko en cambió estaba a su rollo saludó a todos y enseguida se puso a olisquear a un lado y a otro moviendo el rabo, muy contento seguro de experimentar los nuevos olores de las tierras holandesas. Después llegó el momento de la despedida la mamá de Lupita fue encantadora conmigo que lloraba como una magdalena. Cuando nos fuimos después de darle un millón de besos a la ratona, la escuché llorar, la miré de reojo y su nueva mami la cogió en brazos y la acaricio, eso bastó para darnos cuenta de que se quedaba en las mejores manos, Lupita dejó de llorar. Keiko se fue sin mirar atrás.
Ha sido difícil desprendernos de nuestro bebé como yo le decía pero merece la pena ver que su historia ha tenido un final feliz.
Un fuerte abrazo
Silvia
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